7.5 Cosas que los tasadores pueden hacer y que la Inteligencia Artificial no puede
Por: Mark Buhler
18 de agosto de 2025
La inteligencia artificial está revolucionando casi todas las industrias — y la tasación inmobiliaria no es la excepción. Los algoritmos y valoraciones generados por computadora prometen resultados rápidos y menores costos, y algunos titulares ya se preguntan: “¿Serán reemplazados los tasadores por la IA?”
¿La respuesta corta? Para nada.
Aunque la IA puede procesar números más rápido que cualquier humano, todavía hay muchas cosas que solo un tasador puede hacer. De hecho, no se trata solo de producir un valor, sino de credibilidad, contexto y juicio profesional. El mercado, los tribunales y el público aún dependen de los tasadores para mucho más que una cifra.
Aquí tienes 7.5 cosas que ningún modelo de IA, por avanzado que sea, puede hacer:
1. Juzgar la condición y la calidad
Un AVM puede ver un anuncio que dice “4 habitaciones, 3 baños, 2,400 pies cuadrados.” Lo que no sabrá es que una de esas habitaciones no se actualiza desde la época de Nixon y aún tiene alfombra verde de los años 70. Los tasadores evalúan condición, calidad de construcción, nivel de mantenimiento y remodelaciones — todo lo cual impacta directamente en el valor. Sin una inspección física, la IA pasa por alto esos matices.
2. Interpretar características únicas
El valor muchas veces está en los detalles. Una terraza en la azotea, una vista panorámica o una cava personalizada pueden elevar mucho el valor de una casa que en papel luce idéntica a otra. La IA suele tener dificultades con estas particularidades y tiende a ignorarlas. Los tasadores saben cómo medir la reacción del mercado — porque ven cómo se comportan realmente los compradores.
3. Detectar banderas rojas que los datos omiten
Los tasadores están entrenados para reconocer cuando los números no cuentan toda la historia. Una venta muy baja podría parecer una ganga para la IA, pero el tasador sabrá que fue una ejecución hipotecaria o que hubo concesiones del vendedor. Asimismo, un vecindario que en los datos parece estable quizá esté en transición, algo que solo un experto local percibe. La IA ve números. El tasador ve contexto — y el contexto importa.
4. Oler la casa
Puede sonar gracioso, pero es serio. Un AVM puede obtener metraje, tamaño del lote y datos de impuestos — pero no puede decirte si la casa huele a perro mojado, cigarrillo y fritura de anoche. Los olores, el moho y otros problemas sensoriales afectan la comercialización de una manera que ninguna base de datos detecta. A veces, el valor está en lo que no aparece en las hojas de cálculo.
5. Explicar y defender ajustes
Una parte crítica de la tasación es explicar por qué la propiedad vale lo que vale. Prestamistas, tribunales y reguladores no solo quieren un número — quieren entender cómo llegó el tasador a esa conclusión. Los tasadores pueden explicar análisis de ventas pareadas, regresiones y tendencias de mercado en un lenguaje claro. Y bajo la Regla de Conservación de USPAP, deben poder replicar su proceso si se les cuestiona. La IA puede escupir un ajuste; solo el tasador puede defenderlo.
6. Testificar en tribunales
Las tasaciones no son solo para préstamos. Son esenciales en divorcios, herencias, apelaciones de impuestos y casos de expropiación. En estas situaciones, jueces y abogados no quieren una hoja de cálculo — quieren a un profesional calificado que pueda responder preguntas, resistir un contrainterrogatorio y explicar el razonamiento en detalle. Una computadora no puede levantar la mano derecha y jurar decir la verdad.
7. Aplicar juicio profesional
La tasación es tanto un arte como una ciencia. Elegir comparables adecuados, reconciliar un rango de valores y saber cuándo los datos cuentan una historia confiable requiere juicio profesional. La IA procesa datos, pero no puede valorar la fiabilidad de distintas fuentes ni aplicar criterio en situaciones complejas.
7.5 Medio punto: Recordar tocar la puerta
Aquí el medio punto: un tasador sabe que debe tocar antes de entrar a una propiedad. La IA puede darte una estimación en segundos, pero no te advertirá si hay un perro detrás de la puerta. A veces, el toque humano va más allá de las matemáticas. Te lo digo yo — he recibido tres mordidas de perro en mi carrera, y ningún algoritmo me avisó.
Conclusión
La inteligencia artificial llegó para quedarse — y puede ser una aliada poderosa. Puede procesar grandes volúmenes de datos, generar modelos de regresión e incluso sugerir comparables en segundos. Pero no puede oler la casa, testificar en la corte ni ejercer criterio profesional bajo presión.
La verdadera enseñanza es esta: los tasadores no perderán sus empleos a manos de la IA, sino a manos de otros tasadores que sí aprendan a usarla. El futuro pertenece a quienes combinen experiencia humana con tecnología de punta. Porque no importa qué tan avanzado sea el algoritmo, el mercado seguirá necesitando tasadores que hagan lo que las máquinas no pueden. Y personalmente, creo que es hora de que este perro viejo aprenda nuevos trucos.